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Diario de Viajes


 


“CRÓNICAS DE VIAJE”, DE CLARENCE FISK

ALTURAS DE MACHU PICCHU

Nuestro cronista viajero nos recrea, esta vez, un mágico tour a Machu Picchu, ese milenario enclave sagrado de la cultura inca, por fortuna jamás descubierta por los españoles durante el período de la Conquista.




Sube conmigo, amor americano.
Besa conmigo las piedras secretas.
(Canto General P. Neruda)

MACHU PICCHU (Perú).- Esta es una crónica de un viaje que realicé con unos amigos españoles en septiembre de 1996. Se preguntarán ustedes: ¿cómo puede recordar un viaje después de tanto tiempo? Será un reto, pero estoy armado de mi fiel bitácora de viaje con todas las notas que hice de ese viaje, además de un álbum con unas 400 fotos que preparé en su día.

El viaje lo planeamos junto con Ángeles, la esposa de Miguel Ángel Peláez. Partimos desde el norte de Chile, en Iquique, para seguir hacia la ciudad de Arica, limítrofe con el Perú, Tacna, Arequipa, el Valle del Colca, Cusco (o Cuzco) y finalmente las ruinas de la ciudad sagrada del Tahuantinsuyo: Machu Picchu.

Tengo recuerdos bastante vivos de ese viaje pues siempre he sido un arqueólogo frustrado, y creo que me he equivocado de profesión. Tahuantinsuyo era el nombre del antiguo imperio incásico que existía en el Siglo XIV a la llegada de Francisco Pizarro. El imperio se extendía desde Ecuador, en el norte, con su capital de Quito, hasta el sur de Chile y el río Maule, el norte argentino y todo el Alto Perú, lo que hoy conocemos como Bolivia. El Reino de “Las Cuatro Esquinas” tenía como capital política la ciudad del Cusco, y Machu Picchu era el centro religioso o sagrado. Machu Picchu fue totalmente desconocida para los españoles durante el período de la conquista, durante la colonia, y luego para los peruanos del Siglo XX.

Aparentemente una vez que terminó el apogeo del imperio incásico, ésta declinó y pasó al olvido. No fue sino hasta 1912 cuando el explorador americano, Hiram Bingham, la redescubrió por casualidad en una de sus expediciones en las cuales buscaba la última ciudad sagrada de los incas llamada Vilcabamba. ¡Que suerte que haya sido así pues hoy en día es una de las atracciones más visitadas del mundo!

NECESARIAS
RECOMENDACIONES

Yo les recomiendo, si algún día deciden hacer este viaje, que lo hagan a través de una agencia de viajes especializada, y si pueden y tienen tiempo, que lo combinen con una visita a la ciudad de Arequipa “ La Ciudad Blanca de la República de Arequipa”, el valle del Colca con sus fallas terrestres con desniveles de más de 4.000 metros , cuna de cóndores, y naturalmente el Cusco (seguiré escribiendo Cusco con “s” o Q'osqo que en quechua significa “Ombligo” o centro del Imperio).

Es importante hacerse de un buen guía para que les vaya explicando con detalle los lugares visitados. Yo acostumbro pegarme a ellos “como lapa” y anoto en mi bitácora todo lo que cuentan que es de interés o poco conocido.

En Machu Picchu o en la “Montaña Vieja” les recomiendo que se queden dos días y que se alojen en el moderno hotel construido a la entrada de las ruinas. Nosotros fuimos por el día, y me he quedado con “el gusto en la boca, o sea con gusto a poco”.

La excursión se inicia en el Cusco de dónde salen dos o tres trenes de trocha angosta todos los días a las 5:30 de la mañana. El acceso a Machu Picchu es limitado, por lo cual hay que hacer reservas con tiempo. Cusco está a unos 2.700 metros de altura y para ir a las ruinas se sube primero al Altiplano que está a unos 3.700 metros para luego bajar hacia la amazonia peruana siguiendo el río Urubamba.

Cusco está dentro de una olla rodeado de montañas, por lo tanto el tren sube la ladera del cerro en zig-zag. Una parte lo hace de frente y el tramo siguiente lo hace retrocediendo, siempre subiendo, hasta llegar a la cima del altiplano. Esta zona es bastante desértica y a medida que avanza el tren en este viaje de tres horas y media, hasta Aguas Calientes, el paisaje va cambiando lentamente hasta transformarse en selvas amazónicas.

El tren sigue el antiguo “camino sagrado de los incas” y va orillando el río Urubamba hasta llegar al pueblo de Aguas Calientes. Este fue un viejo “tambo” (lugar de descanso). En el camino, durante el trayecto, se ve todo tipo de árboles desde los eucaliptos (traídos de Australia a América), alerces, pinos, álamos, y al llegar a la selva amazónica donde la “Flor del Inca” crece como planta gigante, con orquídeas y lianas. El río corre caudaloso entre rápidos y gargantas de las montañas con muchos túneles y peligrosos acantilados.

Aguas Calientes es un pueblo a orillas del río, de donde unos pequeños buses te transportan a la cima del cerro, unos 800 metros . Se recorre un camino sinuoso construido en el Siglo XX para acceso de los turistas. En la época de mayor auge de Machu Picchu el acceso era conocido por unos pocos. Basta hacer el trekking para los más osados del Camino del Inca, un paseo de unos tres días con mochila y durmiendo en carpas.

El día se presentaba nublado y la cima de los cerros estaba cubierta por una espesa neblina, que se fue despejando a lo largo del día. Caía una llovizna suave. Yo me apegué a nuestro guía, se llamaba Beto, de descendencia quechua. Un hombre muy orgulloso de su origen y conocedor de su historia. Nos contaba cuentos, hacia diagramas con un palo sobre la arena como un profesor hablando a sus alumnos. Yo lo anotaba todo en mi bitácora.

Estas son algunas de mis anotaciones: Machu Picchu está a 2.400 metros , o sea un poco más bajo que el Cusco; fue construida por el inca Pacachute en el Siglo XI como expansión del imperio y floreció en el Siglo XIII. Está protegida por el río, tiene un micro clima que la hacía ideal para la agricultura, había piedra en las canteras y abundante material de construcción; se construyó un acueducto con más de ocho kilómetros que aún funciona y provee de agua al hotel.

Se construyó en alto para “estar más cerca del cielo”. Machu Picchu, el centro religioso, era totalmente autosuficiente. El ocaso de Machu Picchu se produce a raíz de las guerras civiles entre los hermanos Atahualpa y Huáscar (que gobernaba la región norte del imperio con sede en Quito).

Se trasladó a todos los hombres para defender Cusco, ya que en las excavaciones de Bingham sólo se encontraron cadáveres de mujeres y de niños. Machu Picchu fue abandonada y pasó al olvido; luego vino la conquista española en 1536, nunca supieron de su existencia por lo cual no hay influencia europea en ella. A la llegada de Bingham, en 1912, se emplearon más de 200 peones para despejar la selva que se había extendido cubriendo por completo el área.

Machu Picchu está rodeada de magia. El tres es un número cabalístico y se repite en todo el diseño del lugar. Está entre tres montañas: Machu Picchu, la montaña vieja, Yananti o montaña madre, y Huayna Picchu, o montaña joven. Es un lugar sagrado y sus habitantes mantuvieron en secreto su existencia. Está construida sobre la ladera de la montaña y se estima que tenía una población de unas mil personas, por el tamaño de su zona agrícola. Estaba poblada por una elite de hombres de 1,80 metros de estatura, ésta era soportada por una masa de trabajadores o “yaconas”. La zona agrícola en terrazas fue construida en la ladera del cerro.

Machu Picchu comprende 16 zonas entre la agrícola, médico - profesional, habitaciones, palacios, agua, templo mayor, etc. Las dos principales son la zona agrícola que está separada de la zona urbana por una escalinata de piedra de unos 300 escalones y de un gran canal central de regadío. El agua procedía de los grandes nevados traída por el gran acueducto; su distribución se hacía a través de tuberías talladas en piedra.

El agua era aprovechada al máximo, en el regadío de las terrazas, en las habitaciones las aguas servidas eran filtradas y luego devueltas al río. Los incas usaban un sistema de vasos comunicantes para transportar el agua desde grandes distancias y para regar la zona agrícola. No la desperdiciaban. En las casas tenían agua corriente a través de canaletas. Se removían los deshechos que luego eran recolectados por cascajos y arena en grandes tuberías que aún existen. Las tuberías hacían un recorrido en zigzag para asegurar que éstas fuesen purificadas antes de devolverla al río sagrado, el Urubamba. Creían en la conservación de la vida, y en vivir en armonía con el medio ambiente (¿los primeros ecologistas?).

En las fotos que acompañan esta crónica se ven algunos detalles de construcción. Ahora paso a describirle algunos de los edificios principales de este complejo:

El Templo del Sol: tiene la forma de un torreón circular cónico. Es un observatorio astronómico y sus ventanales están perfectamente alineados con los rayos solares del equinoccio de verano (21 diciembre) y del solsticio de invierno (21 de junio en el hemisferio sur). Esta fecha coincide con el nacimiento de las llamitas.

La Fuente del Agua: ha sido restaurada para mostrar la construcción de la época. Tiene envigado de maderos y techo de paja brava. El agua corre por canaletas talladas en piedra.

La Cruz Inca: es de lo más interesante, está formada por cinco masas de piedra tallada, separadas por un megalito central. La mitad está sobre la superficie de la tierra y la otra sepultada; ésta representa las “estrellas o parte positiva” y la enterrada el “yakani o parte negativa”. Hacia la derecha está el sol y a su izquierda la luna.

La Piedra Chakana o de la Cruz del Sur: representa una piedra o altar de sacrificio.

La casa habitación se componía de un área de cocina, sala, baño y dormitorio. Las camas eran unas estructuras de madera apegadas a las paredes y se cubrían con pieles de vicuña. En el baño había agua corriente y desagüe, como expliqué anteriormente. Según lo que nos contaba “Beto”, tallaban la piedra con otras más duras, usaban cuñas de madera para partirlas (las cuñas se metían en las ranuras, luego las mojaban, la madera al hincharse partía la piedra). Usaban grandes rodillos para empujar y transportar las piedras desde las canteras. En el trabajo de los obreros había grupos de apoyo que traían agua y comida, además otros los animaban con cantos.

La Plaza Sagrada: está en el centro de la explanada, tiene un altar tallado con serpientes que representan la sabiduría. Se la utilizaba para hacer sacrificios y rendir homenaje al Dios Sol.

El Templo del Sol y de La Luna: La plaza está rodeada de templos, es un cuadrado perfecto con alojamiento para los altos sacerdotes. El Templo de las Tres Ventanas en el lado este de la plaza está detrás de la Cruz del Inca. A un costado, está la famosa roca tallada o Intihuatana, “el lugar donde se amarra el sol”. Esta es una estructura piramidal, en el observatorio es el llamado “Ojo de Machu Picchu” y presenta alineaciones a los cuatro puntos cardinales, y según Beto, también con el “norte magnético”. Se usaba para observar el movimiento del sol a través del cielo entre el solsticio y equinoccio y para “anclar” el sol y así evitar que desapareciese en el horizonte y, por lo tanto, dejara de existir la vida y la humanidad.

A un costado de la plaza hay unas terrazas profundas usadas para plantaciones tipo invernaderos. Existen unas cuevas o tumbas de los nobles. La plebe se enterraba en el cementerio general. Los incas creían en el “más allá”, por lo cual a los nobles se los enterraba con todas sus pertenencias.

La Plaza Principal y El Camino del Inca: En esta explanada el objeto más importante es el Obelisco y a ambos costados hay terrazas o sector de la “gente común”. Y al otro, estaban los palacios de la elite o de la nobleza. La sociedad tenía una estructura piramidal con el inca a la cabeza, seguida de los sacerdotes, los profesionales y luego la plebe, los yaconas y trabajadores.

Beto nos describió el sistema de “correos” usado por los incas. Los chakis transportaban a través del “camino” productos de un lado a otro del imperio, por el río Maule por el sur, hasta Quito por el norte. El inca podía comer pescado fresco traído de las costas a Cusco en el mismo día. Los incas construyeron a lo largo de este camino cientos de “pukaras” o fuertes usados como defensa y de “tambos” o lugares de descanso y relevo de los chaskis.

El Sector Artesanal o Industrial: son grandes estructuras sin techo. En el piso hay una especie de morteros y hay varias teorías de su posible uso. Según Bingham, probablemente se los utilizó para teñir lana y vajillas debido a que se han encontrados restos de anilinas en su interior. Otro guía decía que eran “observatorios”, ya que se los usaba para reflejar los cuerpos celestes en su agua como “espejos”.

Otros Sectores: Visitamos las cárceles, el cementerio, el Templo del Cóndor en Vuelo (representa el espíritu de Los Andes), ésta es una escultura tallada en piedra con la forma de un cóndor.

La Zona Agrícola : Como les explicaba, la zona agrícola está separada de la urbana por el gran canal y la escalinata central. Se usaba el cultivo en terrazas. Beto nos dibujó un diagrama en la arena con un palo para explicarlo. La terraza se construía en la ladera de la montaña, primero se levantaba un muro de piedra o de contención, el fondo se rellenaba con cascajos y gravilla, luego venía una capa de arena que se cubría hasta arriba con tierra cultivable. En el costado del cerro había una canaleta de regadío. Los incas cultivaban todo tipo de hortalizas además del maíz y papas (patatas).

La excursión incluye un almuerzo muy abundante en el hotel. Recuerdo que ese día, por la tarde había empezado a lloviznar. Por la mañana había bastante gente acompañada por los guías visitando las ruinas. Las fotos tomadas en la mañana muestran muchos turistas, pero por la tarde todos se quedaron buscando refugio en el restaurante o tiendas de “souvenires” del hotel. Yo cogí un plástico con el que cubrí mi maquina y he vuelto a hacer todo el recorrido solo, creo que las mejores fotos son las que tomé entonces, incluyo algunas acá para su deleite.

La Piedra Sagrada o Funeraria : Ubicada en el Cementerio Superior.

Machu Picchu es una zona realmente mágica y ha sido declarado “Patrimonio de la humanidad”. En este viaje me faltó pasar a Huayna Picchu, donde está el Templo de la Luna , y se la recorre por unos caminos y puentecitos de madera angostos, tema para otra crónica, pero para eso tendrán que esperar mi segunda visita…

No les cuento nada de lo otro que ví en este viaje, pero el Cusco es una ciudad museo, “la mezcla de dos culturas”. Les recomiendo que la visiten para conocer: Q'orikancha o la iglesia colonial construida sobre las ruinas de un templo inca, la Catedral construida en 1560, de estilo neoclásico colonial, en la que se guardan unas pinturas exquisitas de la escuela cusqueña, Saqsaywamán o el templo-fortaleza con forma de la cabeza de un puma, Q'enco un lugar religioso con túnel y altar de sacrificios (donde sólo se sacrificaban mujeres, pues Dios era hombre y no se le podía ofrendar otro hombre), el Puka-Pukara o tambo de hospedaje y finalmente el Tambomachay o los baños espirituales del inca.

Pruebe la rica cocina peruana y si son osados como yo, cómanse un cuye asado con hierbas y patatas fritas. El cuye lo presentan con cabeza y sus patitas estiradas como si fuera un cochinillo. Su carne es deliciosa; era el plato preferido de los incas.

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Publicado: 15/04/2007
SANTIAGO DE CHILE

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Publicado el 15 abril de 2007
 



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