
Por: Hugo Lavados Montes
Ministro de Economía
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 SANTIAGO (Chile), 26 de Febrero de 2010.- Tras un largo debate en el Congreso y en plena temporada alta, la Presidenta Michelle Bachelet promulgó la esperada Ley de Turismo, legislación que ayudará a consolidar este sector económico como uno de los pilares del desarrollo de Chile, con la virtud de generar un círculo virtuoso entre la descentralización, la creación de nuevos puestos de trabajo y la protección del medio ambiente.
Gracias a un crecimiento sostenido en los últimos 20 años, el turismo se ha convertido en la cuarta actividad económica del país, representando más del tres por ciento del PIB. Aunque Chile cuenta con una gran diversidad de atractivos naturales a lo largo de miles de kilómetros de costa, desiertos o bosques australes vírgenes, tenía una institucionalidad pública atrasada que requería urgentes cambios para convertir al país en una potencia turística a nivel internacional.
UNA
EXPERIENCIA
ÚNICA EN CONEXIÓN
CON LA
NATURALEZA
Ese objetivo debía alinearse con la capacidad de ofrecer a los turistas una experiencia única en conexión con la naturaleza, con respeto al medioambiente y con servicios de calidad internacional. Así, el visitante está dispuesto a recomendar el destino entre sus compatriotas, siendo ese el mejor mecanismo de promoción turística de Chile.
Y lograrlo es avanzar en un negocio donde todos ganan. Según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), cada turista que ingresa al país utiliza al menos 56 servicios turísticos y, por lo tanto, los beneficios les llegan a todos: desde los grandes operadores turísticos y hoteles cinco estrellas, si es el caso, hasta el taxista, el quiosquero y el pequeño artesano que vende recuerdos.
Para eso, la nueva ley enfatiza, primero, la calidad de los servicios, creando un sistema de clasificación y certificación cuyo registro será obligatorio para los hoteles y el turismo aventura, y donde podrán sumarse voluntariamente otros operadores. Aquéllos que cumplan los requisitos, evaluados por agencias independientes, recibirán un “sello turístico” que garantizará su calidad.
Segundo, la capacidad de Sernatur, Carabineros y las Municipalidades para ser parte en las denuncias por incumplimiento de las calidades ofrecidas. También se establecen severas multas para quienes usen información engañosa o falsa, o que incurran en abusos.
La planificación territorial deberá incluir el criterio de atractivo turístico, y hacerlo compatible con otros usos, y se podrá desarrollar turismo sustentable en áreas silvestres protegidas, siempre que los operadores cuenten con un plan de manejo responsable.
A su vez, se afianza la alianza público-privada al crear un Consejo de Promoción Turística integrado por autoridades sectoriales y representantes de asociaciones y gremios de la industria. El Consejo deberá definir estrategias de promoción y podrá sumar capitales públicos y privados, con campañas ejecutadas y coordinadas por Sernatur.
SUBSECRETARÍA
DE
TURISMO Y COMITÉ
DE MINISTROS
DE TURISMO
La ley también refuerza la institucionalidad necesaria para consolidar estos esfuerzos, creando la Subsecretaría de Turismo y el Comité de Ministros de Turismo, presidido por el Ministro de Economía, Fomento y Turismo, para definir la política sectorial, que deberá ser ejecutada por un Sernatur con mayores recursos y atribuciones.
Nada de esto habría sido posible sin el trabajo conjunto con el sector privado y los parlamentarios, con quienes compartimos reflexiones, ideas y propuestas. Estamos listos para competir con el resto del mundo y debemos ser capaces de ofrecer, junto a nuestros atractivos, el más alto estándar en transparencia y servicios.



Gracias a un crecimiento sostenido en los últimos 20 años,
el turismo se ha convertido en la cuarta actividad económica del país,
representando más del tres por ciento del PIB.
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Caminante, sí hay camino...
"se hace turismo al andar".
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